Inteligencia artificial y talento organizacional: El desafío del futuro del trabajo en Chile
El impacto de la inteligencia artificial (IA) en el mundo del trabajo ya no es una proyección a futuro, sino una realidad presente que está reconfigurando las estructuras organizacionales. Bajo esta premisa se desarrolló el seminario “Impacto de la IA en el trabajo: Estrategias para la gestión del Talento Organizacional”, un encuentro que reunió a destacados académicos y líderes de gestión de personas en el Centro de Innovación UC.
La apertura del evento estuvo marcada por la reflexión de los organizadores sobre el rol de la tecnología como herramienta de doble filo. Sin embargo, el consenso general de la jornada apuntó a que el factor determinante para que la IA sea “una bendición o un desastre” radica exclusivamente en la capacidad humana para conducirla.
Redefinir el talento y romper sesgos etarios
La primera exposición estuvo a cargo de Sara Narbona, Gerenta de Personas y AACC de GrupoEuro, quien cuestionó las metodologías tradicionales de evaluación de talento, como la matriz de los nueve cuadrantes (9-Box). Narbona invitó a los asistentes a flexibilizar los modelos de contratación y a derribar barreras tradicionales, como los sesgos por motivos de edad.
“La aceleración es lo que está afectándonos”, advirtió, detallando que la llegada de la Revolución Industrial 5.0 exige una integración humano-máquina inmediata. Según expuso, aunque se estima la desaparición de millones de puestos, se proyecta la creación de un volumen aún mayor de nuevos empleos basados en habilidades y no en jerarquías fijas. Para cerrar, Narbona enfatizó un mensaje central: “Para ser buen líder, primero buenas personas. El valor nuestro es y será seguir seleccionando y gestionando buenas personas”.
Datos y predictibilidad: El estudio de SOFOFA y Stanford
Posteriormente, Juan Eduardo Carmach, Director de Desarrollo en Futuro del Trabajo, SOFOFA Capital Humano, presentó un revelador diagnóstico realizado en conjunto con el profesor Gabriel Weintraub de la Universidad de Stanford y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia). El estudio analizó el potencial de aceleración de tareas en el empleo en Chile y arrojó que el 12% del PIB nacional representa el dimensionamiento de tiempo que el país podría ahorrar si se integrara la IA generativa de manera masiva en las tareas laborales.
El informe evidenció que la oportunidad de optimizar tiempos mediante IA generativa está fuertemente concentrada en sectores profesionales como contadores, abogados y personal de marketing, identificando además un marcado sesgo de género, ya que afecta en mayor medida a puestos predominantemente ocupados por mujeres en áreas de servicios y enseñanza.
Juan Eduardo recalcó que el avance de la IA transita de herramientas individuales hacia el uso de “agentes autónomos”, capaces de ejecutar procesos complejos de hasta siete horas de trabajo que luego solo requieren la supervisión de un experto senior. “Este es un cambio que podemos modelar, es un cambio que podemos gestionar, es un cambio que podemos entender”, concluyó.
De Soft Skills a Power Skills
Por su parte, Paulina Valenzuela, Subdirectora Comercial de la Unidad de Extensión de Ingeniería Industrial UC, introdujo la evolución conceptual de las habilidades blandas hacia las denominadas “Power Skills” (habilidades de empoderamiento). Habilidades como el pensamiento creativo, la empatía, la curiosidad y la mirada crítica a los datos son, según Valenzuela, las verdaderas anclas que permiten a los equipos gestionar la incertidumbre y la volatilidad actual.
Valenzuela advirtió sobre una “brecha de experiencia” que afecta particularmente a los profesionales más jóvenes, quienes al ver automatizadas las tareas de entrada (junior), pierden los espacios tradicionales de retroalimentación y roce con mentores experimentados. Ante esto, propuso que las empresas redefinan la experiencia laboral enfocándose en metodologías de “aprender haciendo” en entornos seguros.
La revalorización de lo humano y los desafíos éticos
En una línea similar, Juan Esteban Dulcic, Jefe de Recursos Humanos en Nestlé, compartió las aplicaciones prácticas de la IA dentro de los procesos de gestión empresarial, como la optimización en el análisis de contratos colectivos mediante agentes digitales. No obstante, Dulcic fue enfático en la necesidad de mantener el balance: “La tecnología puede tratar de emular al cerebro, pero no tiene espíritu. El ser humano es capaz de conectarse emocionalmente”.
Hacia el término de la jornada, las mesas de trabajo y dinámicas entre los asistentes —representantes de rubros tan diversos como la hotelería, el retail y la educación— coincidieron en que el principal enemigo de la transformación no es la tecnología, sino el temor natural al cambio. Los expertos concluyeron que para disipar la incertidumbre se vuelve indispensable que las organizaciones fijen políticas éticas transparentes sobre el uso de datos y que las gerencias de personas asuman un rol visible y vanguardista en la conducción de este hito histórico.
El seminario completo y las intervenciones detalladas las puedes revisar acá: