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No eres tus pensamientos: aprende a relacionarte con tu mente desde el coaching

No eres tus pensamientos: aprende a relacionarte con tu mente desde el coaching

Comprender cómo funciona tu cerebro es clave para aprender a relacionarte de manera óptima con tus pensamientos.

Tu cerebro procesa la información del entorno y de tus experiencias, seleccionando aquello que le parece útil, según tus intereses actuales, metas y amenazas inmediatas. Este proceso se denomina “atención selectiva” y es crítico por su buen funcionamiento, ya que si el cerebro procesara todos los estímulos que recibe, colapsaría por una sobrecarga de información.

Los pensamientos son la forma en que el cerebro organiza, descarta y da sentido a esa avalancha de datos. Sin embargo, aunque muchas veces pudiéramos experimentar nuestros pensamientos de manera abrumadora y limitante, es importante saber que no somos nuestros pensamientos y podemos observarlos sin dejarnos embargar por ellos.

Los pensamientos como nubes en el cielo

Una metáfora muy interesante usada para tomar consciencia sobre que no somos nuestros pensamientos: imagina que tu mente es el cielo. No un cielo cualquiera, sino el cielo en su estado más puro: un espacio infinito, vasto, profundamente azul, inmóvil y en perfecta calma. Este cielo representa tu consciencia pura, tu verdadera naturaleza. Es un espacio que no tiene límites, no tiene principio ni fin, y posee una paz intrínseca que nada puede destruir.

De pronto, aparecen las nubes que representan tu pensamientos, recuerdos, preocupaciones y emociones. Estas nubes pueden ser de formas variadas, chicas o grandes, así como claras y tranquilas, o bien, oscuras y tormentosas. Pero en todos los casos eres capaz de ver las nubes. No eres aquellas nubes.

Las nubes cambian constantemente de forma, se transforman y, tarde o temprano, se disuelven. El cielo nunca se convierte en la tormenta, solo la alberga temporalmente. Lo mismo pasa con tus pensamientos. Pueden ser positivos o negativos, repetitivos u ocasionales. En momentos puedes creer que te embargan por completo, pero la verdad es que, así como se forman, se deshacen y pasan.

Lo importante es no aferrarse a ellos como verdades absolutas, ni intentar eliminarlos, sino más bien aprender a relacionarse con ellos identificando la información que nos entregan.

Los pensamientos en coaching

En coaching, gran parte de los refuerzos del coach se enfocan en escuchar al coachee, centrando la conversación cuando es necesario y generando las condiciones propicias para que pueda expresarse libremente, ahonde en sus problemáticas, mejore su autoconocimientos y explore sus pensamientos, emociones, juicios, creencias y valores.

Respecto a los pensamientos, el solo hecho de verbalizarlos hará que el coachee tome distancia de ellos y pueda cuestionarlos. Algunas preguntas a incorporar en la conversación de coaching son:

  • ¿Qué dice este pensamiento de mí?
  • ¿Qué información me está entregando?
  • ¿Es completamente verdadero?
  • ¿Me acerco o aleja de mi objetivo de proceso?

Herramientas para relacionarse adecuadamente con tus pensamientos

Existen distintas herramientas para interactuar de manera eficiente con los pensamientos propios.

  1. Verbalizar y describir oralmente lo que se está pensando: esto activa nuestra corteza prefrontal, motor principal de nuestro análisis racional y la cual nos ayuda a analizar en consciencia el pensamiento que estamos experimentando.
  2. Escribir detalladamente los pensamientos: en coaching, generalmente se trabaja con una pizarra donde el coachee escribe el pensamiento, lo que le ayuda a tomar consciencia de este, pudiendo profundizar en su comprensión e incluso identificar cómo le gustaría “reformularlo”. Por ejemplo, en vez de pensar “no voy a lograrlo”, cambiarlo por “estoy teniendo el pensamiento de que no voy a lograrlo”.
  3. Ejercicios de respiración y atención plena (mindfulness): ayudan a inducir un estado de calma y entrenar la mente para observar los pensamientos de forma neutral, sin juzgarlos ni reaccionar automáticamente ante ellos. Es decir, en lugar de dejarnos arrastrar por el flujo de ideas, estas prácticas nos enseñan a verlos desde afuera.
  4. Visualizar la mente como un cielo y los pensamientos como nubes: permite tomar distancia de los pensamientos y te posiciona como un observador de ellos. En otras palabras, busca que mires cómo aparece un pensamiento, por ejemplo, de preocupación. Cómo crece, cómo cambia de forma y cómo, si no te enganchas a él, se desvanece por sí solo.

Ni prohibir, ni desaparecer los pensamientos

Es importante destacar que con estas estrategias no se busca “limpiar el cielo de las nubes tormentosas” ni prohibir que aparezcan las nubes, sino por el contrario, distanciarse de ellas para poder relacionarlos mejor con nuestros pensamientos. El objetivo no es dejar de tener pensamientos negativos, ya que es difícil controlar lo que tu mente produce, sino que evitar que te atrapen y te alejen de lo que realmente te importa o quieres lograr.

En resumen, cuando empezamos a entender cómo funciona nuestro cerebro, nuestra perspectiva cambia. Ya no queremos tener control de nuestros pensamientos, sino que se abre la posibilidad de relacionarnos con nuestros pensamientos de una manera distinta.

El neurocientífico David de Rosario plantea la idea anterior de la siguiente manera:

Cuando yo empiezo a asumir en mi día a día que aquello que pienso no es un hecho, sino una propuesta de mi cerebro para vivir una situación de vida, empiezo a abrirme a una posibilidad de no querer cambiar el pensamiento. De empezar simplemente a mirar cómo me relaciono yo con esto que estoy pensando. ¿Estoy luchando o huyendo de ese pensamiento?, ¿lo estoy abrazando? o ¿lo estoy usando como un elemento de aprendizaje?

Desde la neurociencia no tiene sentido tratar de cambiar un pensamientos, es prácticamente imposible. Porque el cerebro funciona como un “asociador profesional” y, por ende, mientras más hagamos el esfuerzo de no pensar en algo, nuestro cerebro más se enfocará en ese algo.

Te invito a ver un extracto de la charla del neurocientífico David del Rosario y reflexionar:

  1. ¿Eres consciente de que muchas veces interpretas tus pensamientos como verdades absolutas?
  2. ¿De qué forma podrías relacionarte de manera más distendida y adecuada con tus pensamientos?

Explorar cómo tu cerebro organiza y transforma los pensamientos es solo el inicio de un camino más amplio. El curso en El proceso del coaching en acción ofrece la oportunidad de profundizar en estas ideas y llevarlas al ámbito laboral, integrando la metodología del coaching para impulsar el aprendizaje, el crecimiento y el desarrollo del máximo potencial de las personas.

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