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Transformación digital para la colaboración en tiempo real

Estrategia contractual: transformación digital

El análisis sistemático de la inversión en infraestructura, particularmente en minería y energía, demuestra que el éxito de un proyecto depende principalmente de la idonedidad de las actividdes previas a su ejecución.

En efecto, la génesis de su desempeño financiero y operacional radica en la calidad de la estrategia de contratación. Y como no existe un modelo único, la elección del contrato correcto debe ser el resultado de un diagnóstico riguroso y específico a las características del proyecto. Dicho trabajo debe alinear, entre otros, el alcance particular del proyecto, el perfil de riesgos del mandante, y el estado real de desarrollo de la ingeniería. Un error común es forzar un formato contractual rígido en entornos de alta incertidumbre, lo que deriva en controversias, retrasos, sobrecostos y un proceso de toma de decisiones más difícil.

Durante el pasado superciclo minero, el modelo de contrato por Administración Delegada (AD) emergió como una herramienta eventualmente eficaz para viabilizar grandes alcances con ingenierías tempranas. La AD otorga flexibilidad, pero a un costo sistémico muy elevado. El principal talón de Aquiles reside en la asimetría de información. Y, en consecuencia, la necesidad de implementar esquemas de supervisión y control de costos que permitan satisfacer las necesidades de transparencia y trazabilidad que el cliente requiere.

Durante el superciclo, la AD impulsó a que mandantes desplegaran extensos equipos de supervisión y auditoría en terreno para validar cada estado de pago, línea por línea, asegurando que los costos cargados por las empresas contratistas fueran reales y directamente imputables al proyecto. Esta fricción administrativa consumió recursos críticos y diluyó el foco en la productividad.

Hoy, el paradigma de control ha cambiado radicalmente gracias a la madurez tecnológica. La disciplina operacional y la trazabilidad nativa que imponen los sistemas ERP, integrados con herramientas de captura digital en terreno, pueden lograr auditar y asegurar los costos efectivos en tiempo real. La visibilidad de la cadena de suministro, consumos de materiales y horas efectivas de esfuerzo ya no deben depender de conciliaciones manuales diferidas atreinta o sesenta días. Esta nueva posibilidad tecnológica invita a la industria a reevaluar la AD, transformándola en una alternativa altamente competitiva cuando las condiciones exigen un enfoque colaborativo. Bajo las condiciones correctas, ellas pueden mitigar el histórico riesgo de descontrol financiero a través de una gobernanza de datos estricta y transparente.

En el corto plazo, esta oportunidad plantea un paso más disruptivo aun: la preparación de la infraestructura contractual para la entrada de Agentes de Inteligencia Artificial en la gestión de contratos. Estos sistemas autónomos, con el desarrollo apropiado, pronto podrán cargar con una fracción relevante del esfuerzo de gestión y auditoría de contratos por AD con un costo y esfuerzo de supervisión marginal. Mediante el procesamiento de flujos de datos provenientes de los sistemas ERP, telemetría e hitos contractuales, la IA podrá conciliar desvíos, predecir tendencias de gasto y autorizar pagos bajo reglas automatizadas, eliminando la burocracia contractual tradicional. En un entorno que exige colaboración, transparencia, eficiencia y agilidad, la automatización es indispensable para asegurar la viabilidad de megaproyectos futuros. Pero ¿los mandantes están considerando esta posibilidad al desarrollar sus estrategias de contratación?

Este artículo fue publicado en El Mercurio el 16 de junio, 2026.
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