Democratizar el liderazgo en los equipos
¡Cuidado, no confundirse!
Referirnos a democratizar el liderazgo no tiene relación con el liderazgo democrático, en donde los miembros de un equipo se hacen parte de las decisiones del líder a través de sus prácticas participativas. Se trata más bien de una competencia de los equipos y organizaciones para generar y reconocer las habilidades que todos tienen para ejercer liderazgo en cualquier momento.
Liderazgo tradicional vs. liderazgo democratizado
Lo más frecuente al abordar el liderazgo en las organizaciones consiste en aumentar las capacidades de algunos, “los líderes”, para conducir a otros desde una posición interpretada como superior.
Por esto, es comprensible que el principal objetivo aún sea salir a buscar a quienes cumplen con una lista de requisitos o a quienes puedan “aprender a ser líderes” lo más rápido posible. Todo esto según el enfoque o teoría de liderazgo que se tenga a mano.
A nuestro juicio, las organizaciones han dedicado demasiado tiempo en potenciar solo a algunos que se perfilan como líderes, desperdiciando talentos y habilidades de otros miembros del equipo que no han sido capaces de reconocer como tales.
4 prácticas para democratizar el liderazgo
En esta perspectiva, se puede articular una dinámica de 4 factores que dan sostenibilidad a la expansión del liderazgo por cualquier miembro de los equipos. Esto implica desafiar el alcance de las descripciones de cargos, estructuras organizacionales e incluso la cultura de donde proviene el líder. Corresponden a prácticas que “detonan” la dinámica democratizadora del liderazgo dentro de los equipos para ser sostenible en el tiempo:
1. Inclusiva
Esta práctica detona el poder del equipo al reconocer el valor de visiones diversas dentro de él, incluyendo las voces silenciosas que llama Ronald Heifetz en su libro Liderazgo sin respuestas fáciles (1997). Muchas veces, implica revisar y cuestionar las prácticas que se consideran aceptadas sin reflexión.
Claves:
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- Reconocer perspectivas distintas, incluso las menos visibles.
- Evitar la complacencia y ensimismamientos del equipo.
- Derribar prejuicios que limitan la comprensión de la realidad.
- Ser conscientes de que nunca se tendrá una visión completa de lo que ocurre.
2. Emergente
Aquí, el equipo demuestra que es capaz de abrirse a lo nuevo, aunque no sea estructurado ni predecible; sin embargo, considera que hay algo que tiene la fuerza de ampliar la influencia del líder en el equipo.
Claves:
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- Reconocer que cada miembro del equipo puede movilizar y detectar señales de cambio.
- Disposición del equipo a señales pequeñas que pueden significar un cambio transformador.
- Aceptar el liderazgo del miembro que aporta con sensibilidad e intuición para anticiparse.
3. Efectiva
El equipo busca resultados efectivos que logran impactar de manera certera los aspectos centrales del proceso de liderazgo.
Claves:
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- Contar con evidencias de logro, mejoras o cambios positivos que todos pueden generar.
- Se confía en que todos son capaces de liderar al equipo. No se espera que solo algunos puedan contribuir con sus atributos particulares.
- Pueden liderar hacia las metas de manera concreta y demostrable.
4. Adaptativa
El equipo es capaz de distinguir los desafíos adaptativos. De acuerdo a Ronald Heifetz, estos desafíos son aquellos que no tienen una respuesta conocida y tampoco existe alguien que la sepa.
Claves:
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- Aceptar que existe un espacio de incertidumbre que el equipo debe enfrentar por si mismo.
- El equipo se liderará generando 5 condiciones:
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- Un ambiente de escucha.
- Momentos para contener las emociones.
- Proponer miradas desde el “balcón”.
- Hacerse cargo como equipo para dar respuesta al desafío.
- Esperar los resultados de las decisiones sin presiones.
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Democratizar el liderazgo: un camino necesario
Gracias a estas prácticas, la experiencia de liderar debe ser accesible a cada miembro de los equipos de trabajo, en todas partes y frente a cualquier situación.
Ser parte de un proceso de liderazgo, ya sea como líder o como miembro de un equipo, enriquece la vida de las organizaciones, las comunidades y de la sociedad en su conjunto.
El camino para posibilitar esto es democratizando el liderazgo en los equipos. Es decir, expandirlo a toda la organización, movilizando el capital organizacional que se genera que con frecuencia desaprovechamos, porque tenemos los ojos puestos en la imagen tradicional del líder.
Hacia un liderazgo compartido
Por lo tanto, es hora de tomar una opción que no es inocua: democratizar el liderazgo en los equipos ahora. Así es como logrará activar el florecimiento de motivaciones, habilidades. talentos y propósitos que se han quedado dormidos esperando que algún líder las despierte.
En este sentido, democratizar el liderazgo también se vincula con la capacidad de las organizaciones para planificar estratégicamente. La práctica de anticiparse a cambios, establecer objetivos claros y optimizar recursos, competencias trabajadas en el Curso Técnicas de planificación estratégica para la organización, refuerza la idea de que el liderazgo compartido no solo es posible, sino que se convierte en un motor para equilibrar y sostener el desarrollo organizacional.
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