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Chile tiene la oportunidad de devolverle la mano a la historia

Chile tiene la oportunidad de devolverle la mano a la historia

Hace un par de semanas se llevó a cabo el quinto congreso mundial de amoníaco verde como vector energético (5th Symposium on Ammonia Energy, en inglés) en Santiago de Chile, organizado por el Instituto Milenio en Amoniaco Verde Como Vector Energético (MIGA). En sus cuatro días, del 27 al 30 de septiembre de 2026, expertos en amoníaco y otros combustibles limpios provenientes de todo el mundo expusieron los principales avances científicos en el área. En la gran mayoría de las presentaciones realizadas en este evento se destacó la gran oportunidad que tiene Chile para liderar la revolución energética de los combustibles limpios, basados en hidrógeno electrolítico, a nivel mundial.

Entre 1880 y 1920, Chile vivió una etapa de gran prosperidad económica y crecimiento gracias a la explotación y exportación del salitre (nitrato de sodio), conocido como el oro blanco. Esa prosperidad fue sepultada cuando Fritz Haber y Carl Bosch desarrollaron, en 1909, un proceso de fijación artificial de nitrógeno (conocido actualmente como proceso Haber-Bosch) que permitió la producción a gran escala de nitrato de amonio artificial.

Desde entonces, el amoníaco producido mediante el proceso Haber-Bosch se ha utilizado ampliamente en la fabricación de fertilizantes y otros productos químicos.

Sin embargo, hoy, la fuerte dependencia de los combustibles fósiles por parte de los países desarrollados, principalmente en Europa, junto con la proliferación de conflictos geopolíticos en los países productores de combustibles fósiles (principalmente petróleo y gas natural), ha generado el ambiente perfecto para que el mundo tome la decisión de dejar de depender de los combustibles fósiles y moverse hacia la era de los combustibles sintéticos limpios, tales como el hidrógeno verde o el amoníaco verde.

Y es aquí donde Chile tiene la oportunidad de devolverle la mano a la historia y exportar grandes cantidades de combustibles sintéticos limpios a los mismos países que sepultaron el salitre a comienzos del siglo XX.

Diversas presentaciones en el quinto congreso mundial de amoniaco verde como vector energético, y en particular en la charla del profesor Enzo Sauma, se destacó que Chile, gracias a su extraordinario potencial de generación renovable, podrá producir amoníaco verde (o renovable) en 2040 a un costo promedio (Levelized Cost of Ammonia, LCOA, en inglés) inferior a los US$ 500 por tonelada de amoníaco. Esto permitirá producir fertilizantes libres de emisiones a un costo incluso inferior del costo actual de producción de los fertilizantes, los que son altamente contaminantes en términos de las emisiones que liberan a la atmósfera y su impacto al cambio climático.

Más aún, el amoníaco renovable —un elemento con potencial para transformar radicalmente los esfuerzos mundiales de lucha contra el cambio climático— es una alternativa sostenible a la producción tradicional de amoníaco y un potencial vector energético que, por su gran versatilidad, puede servir, además de sus usos actuales, como combustible sintético y componente clave en diversos procesos industriales, en el transporte y la agricultura.

El artículo fue publicado en El Mercurio, el 13 de octubre de 2026.

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