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Liderando desde el universo interior

Liderando desde el universo interior

Cuando observamos una noche estrellada, estamos viendo parte del universo como algo que está ocurriendo afuera, como algo lejano. Sin embargo, todo lo que vemos se replica en nuestra mente, en nuestro universo interior.

Stephen Hawking dijo: “Mira las estrellas y pregúntate qué hace que el universo exista”.

Somos parte del universo, pero también el universo vive en nosotros.

De igual forma ocurre cuando observamos una organización. Podemos verla como algo que ocurre fuera y enfocarnos en las estrategias, procesos y resultados. Sin embargo, no siempre reflexionamos acerca del tipo de observador que somos, sobre cómo funcionan nuestros procesos internos, pensamientos, emociones, juicios y creencias; y cómo estos influyen y determinan el entorno.

Para gestionar una organización no basta con conocer el negocio, optimizar los procesos y encontrar las mejores estrategias: también es necesario observar nuestro universo interior.

El líder como observador del universo

La esencia del liderazgo es tomar conciencia del universo interior y poder transformarlo.

Otto Scharmer, autor del libro Liderando desde el futuro que emerge, dijo: Dos líderes en las mismas circunstancias, haciendo exactamente lo mismo, pueden generar resultados diferentes dependiendo del espacio interior desde el cual opera cada uno”.

Cuando miramos las estrellas, no todos vemos lo mismo. Lo que vemos depende de nuestra historia, de nuestras creencias, y de los pensamientos que alimentan esas creencias.

En la antigüedad, por ejemplo, se pensaba que la Tierra era el centro inmóvil del universo, que el cielo era esférico y giraba; luego se situó al Sol al centro y todo giraba en torno a él. Hoy pensamos que habitamos en el brazo de una galaxia en un universo que tiene billones de galaxias y que la Tierra es solo “un punto azul pálido” (Carl Sagan). Vivimos en mundos interpretativos y nada nos permite asegurar cómo las cosas son en realidad.

Somos partes de un todo: universo interior vs. universo exterior

Podemos definir un universo exterior, compuesto de planetas, estrellas, constelaciones, galaxias y todo aquello que aún desconocemos, que nos muestra un campo infinito de posibilidades, y del cual formamos parte.

Y también, apreciar un universo interior, que habita en nuestros pensamientos, silencios, emociones y creencias, con una parte importante aún inobservada. Pero no sólo tenemos la capacidad de observar el universo, también podemos transformarlo y crear más universo.

Albert Einstein señaló: “Formamos parte de un todo, pero experimentamos los pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, como una especie de ilusión óptica de nuestra conciencia”.

Según esta aseveración, la separación entre universo interior y exterior, aunque la percibamos como cierta, es ficticia.

El peligro de la desconexión

En una organización vemos procesos, estructuras, estrategias y también tenemos ideas, pensamientos y emociones sobre ella. Lo que sucede fuera nos modifica, pero también podemos actuar y modificar aquello. No somos intérpretes pasivos.

Sin embargo, cuando nos volcamos demasiado al universo exterior, corremos el riesgo de creer que todo aquello es lo único que existe y nos desconectamos de nosotros mismos, de nuestra capacidad creadora. Empezamos a correr para sobrevivir, para responder a exigencias y obtener resultados. Seguimos modelos, consumimos lo que nos ofrecen, participamos en disputas y guerras, hacemos lo que “hay” que hacer. Pero lo que observamos es una interpretación que podemos cambiar.

Del mismo modo, cuando nos desconectamos del universo exterior, corremos el riesgo de permanecer anclados a nuestra historia, con pensamientos heredados, juicios y creencias que nos pueden impedir integrarnos al todo. ¿Es la presencia plena el punto de contacto entre ambos universos?

Liderar es movilizar el cambio colectivo

La dificultad con el liderazgo es creer que es individual. El liderazgo se vincula con el cambio. Es la capacidad para impulsar transformaciones significativas, de movilizar hacia un estado mejor que el actual, alineando propósito, acciones y aprendizaje continuo. Se trata de desafiar lo establecido, de abrir nuevas posibilidades y sostener el proceso de trascender hacia algo nuevo, que muchas veces implica incertidumbre, resistencia y adaptación.

El liderazgo es una capacidad que se desarrolla desde quienes somos en el devenir hacia lo que hacemos, conectando con el futuro y con los demás.

Cuando dejamos que el universo exterior se manifieste no como algo que está afuera, no como algo que ocurre independiente de nosotros, sino como un estado de comunión, entonces desaparece la percepción de separación para dar lugar a un liderazgo diferente. Surge una capacidad de copercibir y diseñar el futuro. Un proceso de cocreación con el otro, un aprendizaje continuo que posibilita el desarrollo de una inteligencia colectiva.

En una organización, la calidad de los resultados está en función de la conciencia desde la que operan las personas que la integran.

Las metáforas: una herramienta estratégica de cocreación

El liderazgo de cocreación exige más que la sola coordinación de tareas; implica la capacidad de conectar universos distintos para transitar desde una lógica fragmentada hacia una comprensión sistémica donde cada parte cobra sentido en relación con el todo.

Para ello, herramientas como la escucha efectiva y el uso de metáforas se vuelven fundamentales:

  • Escucha generativa: cuando centramos nuestra escucha en la otra persona, libre de juicios, estamos entrando a su universo interior, y ello produce una escucha generativa y creativa.

  • Uso de metáforas: de forma complementaria, el uso de metáforas permite relacionar dominios y entrelazar significados.

Las metáforas posibilitan representar significados que conectan áreas diferentes, ayudando a explicar conceptos complejos con imágenes sencillas o más comprensibles.

La metáfora de las constelaciones en la organización

Como ejemplo, pensemos en las constelaciones. Estas son grupos de estrellas que, al unirlas por unas líneas imaginarias, forman patrones o figuras mitológicas y en su origen eran usadas como guía para la navegación o para fines de agricultura. Las constelaciones no existen por sí mismas, son una construcción de sentido, o sea, una metáfora.

Podríamos decir, metafóricamente, que el liderazgo posibilita la construcción de constelaciones que sirven de guía a la organización en la consecución de sus objetivos. En este sentido, cada persona es un punto de luz que, al ser conectado con otras personas bajo un propósito compartido, formará una estructura mayor que le da sentido a la organización.

Transformar la mirada para transformar el entorno

Cuando observamos una noche estrellada, nuestro observar modifica lo observado. Cuando cambiamos nuestra observación, cambian también las interacciones con los demás.

El liderazgo es la capacidad de cambiar el lugar interior desde el que operamos, y al hacerlo, todo cambia. Las constelaciones son las conexiones que orientan nuestros caminos.

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