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Una última milla más verde

Una última milla más verde

La distribución es una de las actividades más visibles por todas las personas.

Una empresa puede comprar bien, mantener inventarios adecuados y operar eficientemente sus centros de distribución, pero si el producto solicitado por el cliente no le llega en el momento acordado, todo ese esfuerzo se pierde. Esto es crítico en la llamada última milla, la etapa final de la distribución hasta el consumidor.

Esta etapa presenta desafíos importantes.

Mientras que un camión que moviliza productos entre dos centros de distribución puede transportar una gran carga en un solo viaje, en la última milla se deben recorrer muchos lugares realizando pequeñas entregas. A esto se suman la congestión en las ciudades, las restricciones de circulación y clientes que pueden no estar disponibles para recibir los productos.

Pero la última milla no plantea solo un problema de eficiencia. También tiene un impacto significativo en la sostenibilidad de la cadena de suministro.

El crecimiento del e-commerce ha generado un aumento sostenido de las entregas en los hogares. Esto implica más vehículos de reparto recorriendo distancias mayores y, en consecuencia, un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Cómo hacer más sustentable la última milla?

Una de las formas más efectivas de reducir las emisiones es acortar las distancias recorridas, lo que además disminuye el costo de operación. Para lograrlo es necesario planificar adecuadamente las rutas y procurar que cada vehículo realice el mayor número de entregas posible, recorriendo la menor distancia posible. Actualmente existen sistemas que utilizan modelos matemáticos y heurísticas para diseñar mejores rutas y monitorearlas en tiempo real. La disponibilidad de sistemas GPS y mapas digitales permite alcanzar una eficiencia que hasta hace poco resultaba inalcanzable.

También existe la opción de consolidar las entregas en determinados puntos de la ciudad en lugar de enviarlas directamente desde el centro de distribución hasta los hogares de las personas. Desde esos puntos se puede hacer una distribución más eficiente a los hogares y les permite a los usuarios ir a retirarlos directamente. Si bien es un poco menos conveniente para las personas tener que ir a retirar el producto, si el lugar queda cerca y evita tener que estar en su hogar cuando se intenta entregar, puede ser preferido. En los edificios, además, se está popularizando el uso de lockers que pueden ser utilizados por todos los residentes para recibir sus pedidos.

Otro aspecto relevante es qué vehículo se utiliza para la distribución. Actualmente se usan cada vez más vehículos eléctricos para reducir las emisiones y los costos de operación. También, en lugares con alta congestión, puede resultar más eficiente el uso de bicicletas y motos.

Sin embargo, cuanto más rápida tiene que ser la entrega, más difícil resulta realizarla con bajo costo y bajas emisiones. Por desgracia, la competencia lleva a las empresas de e-commerce a prometer plazos de entrega cada vez más cortos. Entregas el mismo día que se ordena el producto son cada vez más comunes, al menos en las grandes ciudades. Para lograr una distribución de última milla sustentable, tanto económica como ambientalmente, es necesario comunicarles a los clientes que la entrega rápida tiene costos.

El artículo fue publicado en El Mercurio, el 25 de agosto de 2026.

 

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