La fiesta de los 100 cursos
Hace 27 años, el entonces profesor del Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas UC, Patricio del Sol, impulsó una alianza con “El Mercurio” para ofrecer cursos a distancia. El primero fue “Decisiones Estratégicas”, un nombre que, de algún modo, anticipó el camino que comenzaba a abrirse.
Hoy celebramos un hito que nos llena de orgullo: contamos con 100 cursos activos con más de 20 mil estudiantes al año.
Este resultado no es fruto de una sola decisión, sino de un proceso sostenido de innovación, aprendizaje, colaboración y mejora continua. Es, también, la expresión del trabajo de muchos equipos que han contribuido a construir y fortalecer este proyecto en el tiempo.
La educación a distancia ha cambiado profundamente en estas casi tres décadas. Pasó del papel y el correo a los entornos digitales, las plataformas online y las clases en vivo. Y hoy vuelve a transformarse con fuerza, impulsada por la inteligencia artificial.
En ese mismo recorrido, nuestra oferta también se amplió. Lo que comenzó con un curso de estrategia hoy abarca múltiples áreas de la gestión, tanto en empresas como en instituciones públicas, gracias al trabajo interdisciplinario con diversas unidades de Ingeniería y de la UC en su conjunto.
Actualmente, nuestros programas abordan temas como liderazgo y gestión de personas; economía, finanzas e inversiones; operaciones, logística y procesos; marketing, ventas y experiencia de cliente; innovación, estrategia y transformación digital; análisis de datos y toma de decisiones; además de gestión en minería, construcción, medio ambiente y temas de sostenibilidad.
Siete compromisos que sostienen este camino
- Excelencia académica
La calidad de nuestros programas comienza en sus profesores y profesoras. Se trata de académicos con sólida formación, con posgrados cursados en universidades de reconocido prestigio, junto con una trayectoria profesional destacada y conectada con los desafíos de sus disciplinas.
Esa combinación permite integrar tres dimensiones fundamentales: conocimiento académico riguroso, experiencia actualizada en distintos sectores y comprensión concreta de los problemas que enfrentan hoy las organizaciones. La alta evaluación que reciben nuestros docentes refleja justamente ese compromiso con la calidad, la actualización permanente y el aprendizaje de los estudiantes.
2. El estudiante en el centro
Escuchar la voz de los estudiantes ha sido una fuente constante de aprendizaje y mejora. Sus evaluaciones, comentarios y consultas permiten identificar qué está funcionando bien, dónde existen dificultades, qué contenidos requieren mayor desarrollo y qué nuevas necesidades están apareciendo en el entorno profesional. Esa escucha no es un gesto accesorio, sino una herramienta central para mejorar tanto los contenidos como la experiencia formativa. Poner al estudiante en el centro implica diseñar programas que no solo transmitan conocimiento, sino que respondan de manera pertinente a sus trayectorias, expectativas y desafíos.
3. Contenidos rigurosos, relevantes y aplicados a la gestión
Uno de los desafíos centrales ha sido equilibrar teoría y práctica. La teoría aporta conceptos y marcos para comprender los problemas, mientras que la aplicación permite llevar ese conocimiento a situaciones reales.
Por ello, nuestros programas incluyen casos, ejercicios y trabajos aplicados que invitan a usar lo aprendido en contextos laborales. Los trabajos grupales son claves, ya que permiten contrastar perspectivas y construir soluciones de forma colaborativa. En gestión, nadie trabaja solo.
4. Un equipo comprometido con la mejora continua
Detrás de cada curso existe un trabajo permanente de revisión, actualización y ajuste. Los equipos profesionales que acompañan a los docentes cumplen un rol movilizador en la mejora continua de contenidos, metodologías, casos y recursos de aprendizaje.
Estos equipos analizan evaluaciones, revisan materiales, detectan oportunidades de actualización, proponen ajustes metodológicos y ayudan a traducir conocimiento experto en experiencias formativas claras, relevantes y consistentes. La conversación constante y la relación de confianza con los profesores han sido claves para diseñar, actualizar y fortalecer cada curso.
5. Uso de tecnología en los modelos de enseñanza
La evolución de nuestras metodologías ha estado ligada a las tecnologías disponibles. Internet permitió ampliar el alcance, facilitar el acceso y generar nuevas formas de interacción y evaluación.
Esto exigió desarrollar plataformas y procesos capaces de atender a más estudiantes con eficiencia y cercanía, donde la escalabilidad depende tanto de la tecnología como de equipos coordinados y experiencias consistentes.
Hoy, la inteligencia artificial abre una nueva etapa, ofreciendo oportunidades para personalizar el aprendizaje, mejorar la retroalimentación y enriquecer las experiencias formativas.
6. Flexibilidad con acompañamiento
La formación profesional debe dialogar con las responsabilidades laborales, familiares y personales de quienes estudian. Por eso, la flexibilidad ha sido desde el inicio uno de los atributos más importantes del formato de Clase Ejecutiva.
Pero flexibilidad no significa aprender en soledad. El acompañamiento académico, la respuesta oportuna a las consultas, son elementos fundamentales para que los estudiantes puedan mantenerse vinculados, comprender los contenidos y complementar sus cursos.
7. El rol de los ayudantes
Las y los ayudantes realizan una labor extraordinaria. Orientan, responden preguntas, entregan retroalimentación, identifican dificultades y acompañan a los estudiantes durante todo su proceso formativo.
Su trabajo es una pieza esencial en la calidad de nuestros programas, no solo por el apoyo operativo que entregan, sino también porque contribuyen de manera directa a sostener el vínculo entre el estudiante, el profesor, el curso y el aprendizaje.
“El Comité Académico agradece a nuestros profesores, ayudantes, a la Dirección de Educación Continua de la Universidad, a la Dirección de Educación Profesional de Escuela de Ingeniería y a todo el equipo de la Unidad de Extensión del Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la UC por ´La fiesta de los 100 cursos´”.

Una celebración que también mira al futuro
Llegar a 100 cursos es un motivo de celebración y orgullo. Representa el trabajo de muchas personas: profesores, profesoras, ayudantes, equipos profesionales, administrativos y tecnológicos que han contribuido a construir y sostener este proyecto. Pero también es una invitación a mirar hacia adelante.
Este hito nos compromete a continuar innovando, mejorando nuestros contenidos, fortaleciendo el acompañamiento y ampliando las oportunidades de formación para profesionales y organizaciones.
La fiesta de los 100 cursos no es solamente la celebración de una cifra. Es la celebración de un camino compartido, de la capacidad de adaptarnos y de una comunidad que ha mantenido su compromiso con la educación y la gestión durante más de dos décadas.
Seguiremos trabajando con el mismo propósito que inspiró nuestro primer curso: entregar herramientas para tomar mejores decisiones y contribuir a una gestión más efectiva, responsable y preparada para los desafíos del futuro.
Este artículo fue publicado en El Mercurio, el 21 de julio de 2026.