Red de Innovadores Públicos: imprescindible en la creación de valor público en Chile
La Red de Innovadores Públicos, liderada por el Laboratorio de Gobierno (institución que acaba de cumplir 10 años) se ha consolidado como un imprescindible en la dimensión sociocultural de la innovación en Chile.
De un inicio discreto a una comunidad imprescindible
Conecta actualmente a más de 32.500 integrantes de más de 2.700 instituciones, de los cuales cerca de un 80% son funcionarios públicos. Nació el año 2018 como respuesta a la necesidad de un espacio de encuentro e intercambio para todas aquellas personas que se sintieran llamadas a innovar en lo publico en todo el país.
Había comenzado tímidamente a fines del año 2016 como un “movimiento de servidores públicos motivados por mejorar los servicios públicos” y funcionó. Se crea entonces una plataforma digital atractiva en la que se deposita material y contenidos. Luego, se abre a interesados fuera del Estado. Se desarrolla discretamente, pero durante la pandemia explota: el uso de la plataforma crece 5 veces en 1 año y se transforma en el epicentro de las actividades digitales del Laboratorio.
Hoy, se define como una comunidad de aprendizaje que conecta y entrena a funcionarios públicos, acelera la descentralización de prácticas y capacidades para innovar, promoviendo el aprendizaje colectivo de nuevas metodologías y herramientas para abordar desafíos de la labor pública. Declara, además, que fomenta el compartir por medio de la colaboración entre distintas instituciones, la visión sistemática y el intercambio de metodologías y resultados, buscando evitar así la duplicación de esfuerzos.
¿Por qué importa la Red de Innovadores Públicos?
Hay al menos 2 aspectos que, a mi juicio, merecen ser relevados:
1. Recuperar el sentido para crear valor: en el curso en Innovación en el sector público destacamos la importancia de la dimensión estructurada de la innovación. Debe contar con una dimensión formal, con estrategia, gobernanza, focos y reglas de gestión. Sin embargo, también es fundamental la dimensión más sutil, que nace de la motivación de las personas por aprender (maestría), por desarrollar propuestas e intercambios en espacios de confianza (autonomía) y por colaborar en beneficio de algo más grande (propósito). En ese sentido, la Red aborda dimensiones invisibilizadas que son críticas para la salud de lo público:
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- Motivación y sentido de propósito: la Red promueve el orgullo profesional al conectar el trabajo diario con desafíos ciudadanos reales y relevantes.
- Reconocimiento y agentes de cambio: la Red identifica y valida formalmente a las personas funcionarias, otorgándoles visibilidad y respaldo institucional frente a sus pares y jefaturas.
- Sentido de pertenencia: el Encuentro de Innovación Pública y las comunidades temáticas permiten que los innovadores sientan que “no están solos” en un esfuerzo por mejorar el Estado, desde una comunidad que aprendizaje colectivo.
- Maestría y aprendizaje continuo: a través de la Escuela de Innovación Pública (con más de 45.000 estudiantes) y la Ruta de Facilitación, los funcionarios aceden a una formación autónoma que les permite dominar metodologías de diseño de servicios, agilidad y ciencia de datos.
- Autonomía: el acceso, inclusión en comunidades, incorporación de contenidos o participación de foros de discusión se produce de forma muy autogestionada, lo que contribuye a la confianza y respeto.
2. Innovar con impacto: pero también en aspectos más duros, la Red contribuye como un habilitante que produce impactos concretos para las instituciones. Veamos:
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- Colaboración interinstitucional: la Red permite mantener los esfuerzos de mejora incluso en contextos de presupuestos reducidos, apoyándose en la colaboración formal e informal entre los funcionarios de distintas instituciones. De hecho, cuenta con comunidades de interés para temas específicos, lo que incrementa la efectividad del intercambio. Ello refuerza la confianza ciudadana, dado que, según el Índice de Innovación Pública, existe una alta correlación entre la coordinación interinstitucional y los resultados concretos de las iniciativas en la vida de las personas.
- Ruptura de silos: al fomentar el intercambio de metodologías y resultados entre pares de distintas áreas, la Red construye una inteligencia colectiva que evita “reinventar la rueda” y optimiza el gasto público.
- Integración territorial: en un país tan centralizado, pero con necesidades tan distribuidas, es misma inteligencia colectiva se nutre desde los sabores y mejores prácticas de cualquier lugar de Chile e impacta en cualquier lugar de este.
La Red de Innovadores Públicos es sin duda el resultado de acciones deliberadas y oportunas de parte del Laboratorio, pero también tiene un poco de sabor de azar. Ese que hace que el fluir de la motivación de los innovadores públicos y lo que ellos generan en conjunto a través de los encuentros formales e informales, alimente el sentido de propósito y pertenencia. Constituye así una suerte de “sistema operativo descentralizado” donde la co-creación, la visión y el respeto reconstruyen legitimidad. Hoy es un imprescindible en la creación de valor público en Chile.
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