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Filosofía para liderar: bases de reflexión, ética y autoconocimiento

Filosofía para liderar: bases de reflexión, ética y autoconocimiento

El ejercicio del liderazgo debe tener sólidos fundamentos, consistencia en los conceptos que utiliza y coherencia en sus acciones. Es muy difícil que un equipo acepte, por mucho tiempo, ser liderado de manera errática, sin claridad de argumentos o incoherente entre lo que el líder dice y hace.

Dado esto, creemos que las bases de conocimiento que nos provee la filosofía son actualmente un soporte fundamental para dotar a los líderes de ciertas capacidades clave como: reflexión, introspección, discernimiento ético y autoconocimiento.

A. Reflexión

La filosofía occidental surge de un acto reflexivo atribuido a Tales de Mileto (siglo VI a.C.), cuando se pregunta: “¿Cuál es el principio originario de todas las cosas?”. Desde entonces, los seres humanos hemos dado importancia a detenernos a reflexionar sobre temas diversos, algunos que nos parecen esenciales y otros no tanto. Con el tiempo, hemos aprendido que esta capacidad nos permite observar mejor lo que ocurre en nuestro entorno y distinguir lo que compone nuestra realidad.

La base filosófica de esta acción le permite al líder continuar con una valiosa herencia de más de 2.500 años para orientar sus acciones.

B. Introspección

Esta capacidad nos permite mirarnos a nosotros mismos y descubrir aspectos que a veces nos gustan y otras no. La corriente filosófica estoica, iniciada en Atenas por Zenón de Citio (siglo III a.C.) y difundida principalmente por el filósofo romano Séneca (siglo I d.C.), impulsa la introspección en el sentido de escucharse a sí mismo y estar atentos a lo que nos decimos para actuar.

Un breve ejemplo sobre el uso del tiempo dice: “No disponemos de poco tiempo, sino que perdemos mucho” o “Sufrimos más en la imaginación que en la realidad”. Uno de los estoicos más conocidos fue el emperador Marco Aurelio (siglo II d.C.), quien dejó sus enseñanzas en sus Meditaciones, actualmente difundidas en diversas ediciones. Él decía: “No pierdas tiempo discutiendo sobre cómo debe ser un buen hombre; sé uno. Enfócate en tu deber y en actuar correctamente, sin buscar fama”.

Por su liderazgo es reconocido como uno de los cinco buenos emperadores y una referencia para aplicar la capacidad de introspección.

C. Discernimiento ético

Todos los líderes enfrentan tensiones y dilemas éticos que les exigen tomar decisiones en base a lo que creen bueno o correcto. El filósofo griego Aristóteles (siglo IV a.C.) desarrolló las bases fundamentales en esta materia y en su célebre libro Ética a Nicómaco dejó enseñanzas como: “El estudio de la ética no es teórico, sino práctico: no investigamos para saber qué es la virtud, sino para ser buenos” y “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”.

Además, el filósofo alemán Immanuel Kant (siglo XVIII d.C.) revolucionó la conciencia de la responsabilidad humana con la pregunta: “¿Qué debemos hacer?”, considerando el comportamiento ético como un deber que denominó el Imperativo categórico: “Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo como principio de una legislación universal”.

Así, sugiere preguntarse: “¿Me gustaría que todos los demás actuaran bajo la misma regla que estoy a punto de seguir?”. Si la respuesta es no, la acción es moralmente incorrecta. Creemos que es necesario para el liderazgo tener a la mano estos pilares de conocimiento ético y enriquecer sus decisiones.

D. Autoconocimiento

Desde hace más de 2.700 años, enraizada en la filosofía clásica griega, se nos persuade con la idea de que es fundamental conocernos a nosotros mismos. Basta mencionar el aforismo escrito en la entrada del Templo de Apolo en Delfos (siglo VIII a.C.), al pie del monte Parnaso en Grecia: “Conócete a ti mismo”, cuya autoría se atribuye a Sócrates, Heráclito, Tales de Mileto, Pitágoras, entre otros.

Diversos registros sobre el pensamiento de Sócrates (siglo V a.C.) señalan que consideraba prioritario ocuparse del conocimiento de sí mismo antes que desear conocer los misterios de la mitología y los dioses.

Sin duda, los líderes deben tener presente esta capacidad clave para autoliderarse y liderar a otros.

Sin embargo, creemos que la pregunta necesaria en la actualidad es: ¿Qué queremos conocer de nosotros mismos?. En este sentido, la filosofía moderna del filósofo francés Maurice Blondel desarrolló la idea de considerar la “acción” humana como el principal dominio de autoconocimiento, afirmando: “La acción es el lugar donde el ser humano se encuentra a sí mismo y descubre su relación con lo absoluto” (La acción, 1893).

Por esto, sostenemos que el autoconocimiento relevante se sustenta en lo que el líder hace o no hace, y no en conocer únicamente sus atributos personales.

Ejercer el liderazgo con base en el conocimiento filosófico permite profundizar en la experiencia de liderar y enriquecer la relación con los liderados, transmitiendo una herencia de amplia sabiduría.

En línea con estas reflexiones, el curso Herramientas para el ejercicio del liderazgo en las organizaciones ofrece la posibilidad de profundizar en estas dimensiones y llevarlas al terreno práctico, mediante métodos y modelos de gestión que fortalecen la coherencia y el impacto del liderazgo en los equipos de trabajo.

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