8M como espejo: del gesto simbólico a la observación estratégica
Cada año, el Día Internacional de la Mujer nos desafía a encontrar formas de conmemoración que realmente movilicen y contribuyan a cambios culturales orientados a la igualdad de oportunidades y a una mayor justicia. En los espacios organizacionales, esta fecha se convierte en una invitación a diseñar con creatividad actividades capaces de inclinar la balanza hacia la equidad. En ese propósito, un diverso grupo de consultores expertos, entre quienes me incluyo, ponemos a disposición charlas, workshops y otros dispositivos que aportan valor al momento y propósito de cada organización, evitando quedarnos en la superficie de un gesto meramente simbólico.
Este 8M quiero invitarles a construir experiencias para sus equipos de trabajo que funcionen como espejo. Entender el 8M como espejo, permite mirar con perspectiva qué camino estamos construyendo y en qué tramo nos encontramos. Esto implica, necesariamente, aceptar una doble dimensión:
- Las brechas persistentes: desigualdad salarial, baja representación de mujeres en espacios de poder, sobrecarga de cuidados, entre otras. Tal como lo indica el VI Reporte de Indicadores de Género en Empresas en Chile y el Informe de Estimación de Valor Económico TDCNR Chile 2025, respectivamente.
- Las transformaciones históricas profundas: hace poco mas de 70 años las mujeres no teníamos derecho a voto en Chile, y hoy somos parte activa en todos los ámbitos de la sociedad, liderando equipos de trabajo, gestionando transformaciones políticas y participando genuinamente en espacios económicos y científicos.
Además, contamos con normativas que impulsan equidad desde dimensiones profundas:
- Ley 21.643: aborda la prevención del acoso laboral y sexual con perspectiva de género.
- Ley 21.645: promueve mayores espacios de conciliación de la vida familiar, personal y laboral. Para que el sexo/género no determine los espacios de participación y desarrollo.
Sin duda estas leyes no determinan el cambio, pero sí ofrece condiciones de posibilidad para transformaciones sostenibles.
Conmemorar el 8M: entre la crítica y la acción
Frente a este espejo, surge la pregunta: ¿Cómo conmemorar sin caer en el enojo ni en la complacencia extrema?
El desafío no es silenciar la mirada crítica, que sabemos ha sido y seguirá siendo un motor de transformación sustancial, sino ampliar el tono de la conversación a uno que nos permita reconocer el camino y cómo cada tramo recorrido impacta en equidad y traza horizontes de igualdad para hombres y mujeres. Sí, porque la transformación que requerimos no es sólo asunto de mujeres, ni responsabilidad exclusiva de los hombres abrir espacios. Nos implica a todos y todas en una reconfiguración de lo social.
Del gesto simbólico a la estrategia organizacional
En ese proceso, mirar los avances no debe ser complacencia, sino oportunidad para reconocer el trabajo que hemos hecho e identificar qué ha funcionado para amplificarlo en otros espacios desde la gestión. Cuando el 8M se convierte en un espacio para analizar buenas prácticas, deja de ser un hito simbólico y se transforma en una instancia estratégica que impulsa el tránsito de la declaración a la acción. Y el cambio en la narrativa nos permite mostrar que las transformaciones son posibles.
El 8M como brújula de cambio
Permitamos que el espejo del 8M no solo refleje las brechas, sino también nuestra capacidad transformadora que nos ha reflejado el camino recorrido y las buenas prácticas. Que sea la brújula que nos impulse a avanzar, desafiados, pero confiados en nuestra capacidad para movilizar y dinamizar el cambio social que buscamos.
Sin duda no estamos donde estábamos y no queremos quedarnos donde actualmente nos encontramos, porque tenemos grandes desafíos para alcanzar equidad. Para avanzar en esta línea detengámonos frente al espejo que este 8M nos ofrece y hagamos de esa observación consciente un acto movilizador.
El 8M como espejo nos recuerda que la reflexión debe transformarse en acción. El curso Habilidades para potenciar el liderazgo de mujeres ofrece herramientas prácticas para fortalecer el liderazgo transformacional, impulsar la equidad laboral y diseñar planes que promuevan la participación femenina en cargos de responsabilidad.