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Cómo integrar los costos ambientales en la contabilidad

Cómo integrar los costos ambientales en la contabilidad

Integrar los costos ambientales en la contabilidad supone incorporar los impactos ambientales de la operación dentro de los sistemas de costeo y gestión. Esto permite visibilizar costos que tradicionalmente permanecían ocultos, mejorar la toma de decisiones y responder a las crecientes exigencias regulatorias, de sostenibilidad y de reporte corporativo.

La contabilidad de costos tradicional debe adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias y sociales. En Chile, la Ley Marco de Cambio Climático (2022) establece la meta de alcanzar la carbono-neutralidad para el 2050. Paralelamente, el Registro de Emisiones y Transferencias de contaminantes (RETC) acaba de incorporar la obligación de reportar emisiones de gases de efecto invernadero a través de la plataforma HuellaChile.

Asimismo, la Ley REP (N°20.920, de Residuos y Responsabilidad Extendida del Productor) obliga a productores e importadores de bienes prioritarios- por ejemplo, envases y neumáticos- a hacerse cargo de los residuos al término de su vida útil.

En conjunto, estas normar elevan la exigencia de medición, reporte y gestión de los impactos ambientales en la operación. Las empresas que omitan integrar estos costos ambientales y sociales en sus sistemas de costeo incurren en decisiones parciales y pueden enfrentarse a sanciones o pasivos ambientales de gran envergadura.

De hecho, bajo el principio de “quien contamina paga” (apoyado por la Unión Europea), las organizaciones deben asumir internamente los costos de mitigación y reparaciones ambientales, de modo que esos costos dejen de ser contingencias futuras para convertirse en gastos relevantes para el negocio.

Costo total de propiedad (TCO) y externalidades ambientales

El concepto de Costo Total de Propiedad (TCO, Total Cost of Ownership) ha evolucionado para incluir no solo los costos directos de adquisición, operación y mantenimiento, sino también externalidades ambientales y sociales históricamente ignoradas.

En la práctica, esto significa incorporar partidas como:

  • Cumplimiento normativo
  • Gestión de emisiones
  • Remedición de pasivos ambientales
  • Eventuales compensaciones

Por ejemplo, en minería se evidencia que presupuestar solo los costos de extracción y transporte sin considerar los costos de cierre de faenas, manejo de relaves, tratamientos de aguas ácidas, monitoreos de largo plazo o relaciones con comunidades locales, subestima drásticamente el costo real de operación.

Bajo marcos regulatorios más estrictos y con tribunales ambientales activos, estos gastos se materializan tarde o temprano en planes de reparación obligatorios, multas o inversiones adicionales en mitigación. De esta forma, el TCO de un proyecto minero o industrial se amplia considerablemente cuando se integran todas las externalidades asociadas a su ciclo de vida.

Costeo basado en actividades ambientales (Environmental ABC)

Una herramienta útil para visibilizar y reasignar estos costos ocultos es el Evironmental Activity-Based Costing (Environmental ABC). Siguiendo la lógica del sistema ABC tradicional, esta metodología identifica las actividades ambientales relevantes, agrupa sus costos en “pools” y los asigna a productos, procesos o líneas de negocio mediante inductores de costo específicos.

Según estudios de contabilidad ambiental, el costeo basado en actividades ambientales permite cuantificar impactos y asignarles costos precisos.

Actividades ambientales típicas que se deben identificar:

  • Monitoreo de emisiones y efluentes
  • Tratamiento de aguas residuales
  • Disposición de residuos peligrosos
  • Cumplimientos de reportes al RETC y HuellaChile
  • Auditorías ambientales
  • Ejecución de planes de mitigación

El objetivo es separar estas partidas de los gastos generales genéricos para asignarlas directamente a los productos o áreas que las generan.

Por ejemplo, una fábrica química puede descubrir, a través de Environmental ABC, que cierto portafolio de productos concentra la mayoría de los insumos peligrosos y efluentes generados.

Al asignarles los costos de tratamiento de residuos, monitoreo reglamentario y reportes ambientales, puede ocurrir que un producto aparentemente rentable deje de serlo. Esta información habilita decisiones estratégicas como la reformulación de productos, sustitución de materias primas o descontinuación de líneas de bajo margen ajustado por riesgo ambiental.

Asimismo, en sectores de consumo masivo como alimentos y bebidas, bajo la Ley REP se observa que las empresas diferencian detalladamente los envases retornables, reciclables o de un solo uso. Aunque ciertos envases puedan ser más baratos en materia prima directa, resultan más caros cuando se incorporan los costos asociados a los sistemas de gestión de residuos y las metas de valorización.

Valoración de activos, riesgo climático y obsolescencia

La contabilidad de costos también debe adaptarse a la revaluación de activos de propiedad, planta y equipos bajo criterios de sostenibilidad. Activos intensivos en emisiones de GEI o dependientes de combustibles fósiles corren el riesgo de quedar obsoletos rápidamente ante cambios regulatorios, avances tecnológicos o señalizaciones de precios al carbono.

Chile avanza hacia la carbono-neutralidad al 2050, por lo que sectores como energía, transporte y minería analizan una reconversión de sus activos.

Por ejemplo, plantas termoeléctricas a carbón, flotas diésel o equipos industriales poco eficientes pueden requerir depreciaciones aceleradas, provisiones para desmantelamiento y mayores inversiones de cumplimiento.

Prácticas recomendadas desde la contabilidad de costos:

  • Incorporar análisis de sensibilidad sobre las tasas de depreciación, la vida útil económica y el valor residual de los activos bajo escenarios de políticas climáticas más estrictas (por ejemplo, metas de carbono más ambiciosas).
  • Modelar escenarios de precio del carbono que impacten el costo de operación futuro y, por ende, el costo unitario de los productos o servicios.
  • Estimar provisiones para cierre, restauración ambiental y desmantelamiento como parte del costo del activo, siguiendo buenas prácticas de gestión de pasivos ambientales.

Estas medidas permiten anticipar el impacto de riesgos de transición climática.

De hecho, la nueva NIIF (emitida en 2023) se enfoca en divulgar riesgos climáticos, incluidos los de transición por cambios regulatorios, tecnológicos y de mercado en una economía baja en carbono. En sectores regulados o intensivos en emisiones, la probabilidad de cambios normativos es alta y el riesgo de activos varados (stranded assets) puede volverse relevante para la valoración de la empresa.

Reporte de costos ambientales, criterios ESG y acceso a capital

La transparencia en los reportes de sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para el acceso a capital.

El nuevo estándar internacional NIIF S1 exige revelar riesgos y oportunidades de sostenibilidad que puedan influir en las decisiones de los inversionistas, pues podrían afectar el desempeño financiero, el costo de capital o el acceso a financiamiento.

A nivel local, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) dictó la Norma de Carácter General N°461 (marzo de 2023), que obliga a las sociedades anónimas abiertas a informar en sus memorias anuales sus políticas, prácticas y metas en materia ambiental, social y de gobernanza (ESG).

Este marco regulatorio, alineado con estándares internacionales, refuerza la necesidad de contar con sistemas de contabilidad de costos capaces de generar información granular y verificable sobre los impactos ambientales.

Herramientas como HuellaChile y el fortalecimiento del RETC han ampliado las obligaciones de reporte de emisiones y otros contaminantes, aumentando la demanda de datos consistentes entre los sistemas contables y ambientales.

Muchas empresas chilenas de minería, telecomunicaciones, energía y consumo masivo ya incorporan indicadores ambientales, tales como huella de carbono, eficiencia energética y economía circular, en sus reportes financieros y de sostenibilidad.

Implicancias para la contabilidad de costos:

Desde la óptica de la contabilidad de costos, esto implica:

  • Diseñar catálogos de cuentas y centros de costos que diferencien claramente los costos ambientales de prevención, mitigación, remediación y cumplimiento.
  • Establecer bases de asignación que vinculen esos costos ambientales con los procesos, activos o líneas de producto específicos que los originan.
  • Integrar la información de costos ambientales en los reportes gerenciales, tableros de control y análisis de rentabilidad, de modo que estos costos ocultos sean visibles en la toma de decisiones.

En la medida en que la información ambiental se incorpore sistemáticamente en la contabilidad de costos, esta disciplina deja de servir sólo para calcular márgenes y se transforma en una herramienta estratégica de gestión de riesgos, cumplimiento regulatorio y creación de valor sostenible.

En un entorno donde las empresas enfrentan crecientes desafíos ambientales, regulatorios y financie

ros, comprender cómo se identifican, clasifican y analizan los costos resulta cada vez más relevante. Estos temas se abordan en el curso en Gestión de Contabilidad de Costos, orientado al uso de la información de costos para apoyar la toma de decisiones en las organizaciones.

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