Modernización y desafíos de la institucionalidad eléctrica en Chile: Claves para un sistema confiable
El sector energético está viviendo una transformación sin precedentes. La masificación de las energías renovables, la digitalización y la necesidad de una transición energética acelerada exigen repensar las bases bajo las cuales opera el sistema. En un nuevo episodio del vodcast Gestión On Top, del Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Universidad Católica de Chile, se analizó a fondo el estado actual y el futuro de la institucionalidad eléctrica en Chile.
La conversación se enmarcó en la investigación interdisciplinaria que encabeza el profesor Enzo Sauma, quien está desarrollando “Propuesta de mejora a la institucionalidad del Sector Eléctrico en Chile”. El profesor Sauma, quien además dicta la Cátedra de Transición Energética Responsable Colbún, dialogó sobre el tema con Juan Eduardo Vásquez, Gerente de Energía en Colbún e Ingeniero Civil Electricista de profesión. Ambos expertos desglosaron los fallos estructurales del modelo vigente y propusieron soluciones para adaptarlo a las tecnologías del siglo XXI.
¿Qué es la institucionalidad eléctrica y por qué debe cambiar?
Cuando se habla de institucionalidad en el sector energético, no se hace referencia únicamente a las leyes vigentes, sino a la funcionalidad, los roles y los incentivos que rigen a los organismos clave del sector, tales como la Comisión Nacional de Energía (CNE), el Ministerio de Energía, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y el Coordinador Eléctrico Nacional.
Chile fue pionero a nivel mundial en los años 80 al desregularizar y privatizar su mercado eléctrico. No obstante, las reglas que funcionaron para un sistema centralizado y basado en grandes centrales hidroeléctricas o termoeléctricas ya no son suficientes para la realidad digital actual. Hoy en día, los cambios menores en reglamentos no bastan; se requiere una reforma estructural profunda.
La evolución tecnológica y el impacto de las baterías
Históricamente, la matriz chilena ha pasado por distintas tecnologías dominantes: la hidroelectricidad en los años 80, el gas natural en los 90, el carbón como respuesta de emergencia y el despegue de la energía solar y eólica a partir de 2015.
El último gran hito ha sido la irrupción del almacenamiento mediante baterías. En décadas pasadas, el sistema chileno crecía a un promedio de 180 a 200 MW por año. En los últimos dos años, el crecimiento de proyectos de almacenamiento ha escalado a cerca de 3,000 MW anuales. Esta velocidad tecnológica contrasta con los tiempos del Estado: los procesos de planificación de la transmisión tardan hasta 5 años, lo que significa que las decisiones de infraestructura se toman con datos obsoletos.
Pilares para reformar la institucionalidad eléctrica en Chile
Los invitados coincidieron en que el sistema ha dado señales claras de vulnerabilidad, tales como apagones masivos, demoras regulatorias y errores en el cálculo de tarifas. Para solucionar estos problemas, plantearon tres pilares fundamentales de reforma:
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Autonomía técnica y despolitización: Organismos como la CNE, el Coordinador Eléctrico Nacional y la SEC deben transformarse en agencias técnicas independientes del poder político de turno, siguiendo un modelo de gobernanza similar al del Banco Central.
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Separación de funciones del operador: Actualmente, el Coordinador Eléctrico Nacional concentra tanto la operación técnica y de seguridad como la gestión económica del mercado. Se propone dividir estas tareas en dos entidades independientes (un operador de sistema y un operador de mercado), tal como se implementa con éxito en países como España.
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Evitar la duplicidad de funciones: Es urgente delimitar las fronteras de acción entre el Ministerio de Energía y la CNE para agilizar la toma de decisiones y acelerar las obras en transmisión y distribución en la “última milla”.
El rol de la academia y la industria
Finalmente, se destacó la relevancia de la Cátedra de Transición Energética Responsable Colbún como un ejemplo de sinergia entre el sector privado y el académico. Esta colaboración permite dotar a la investigación de datos prácticos del mercado para diseñar soluciones reales.
Ante desafíos emergentes como la Inteligencia Artificial y la gestión de redes inteligentes, el conocimiento técnico aplicado y la flexibilidad regulatoria serán las herramientas clave para asegurar un suministro eléctrico seguro, limpio y económico para todos los chilenos.
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