Una Gestión para la Excelencia: Bienestar como Estrategia Empresarial
Los modelos de excelencia han surgido como parte de la evolución de los sistemas de gestión de calidad y persiguen, como lo dice su nombre, la excelencia empresarial. Ese concepto ha derivado hacia una aspiración de ser sobresalientes y cumplir —o superar— las expectativas de las partes interesadas, poniendo en valor la capacidad transformadora de la organización.
Estos modelos representan un marco de referencia global que guía a las organizaciones hacia la mejora continua y el desempeño superior, estando intrínsecamente conectados con la estrategia organizacional y aplicándose a cada parte de la empresa.
El Impacto Integral de la Excelencia: Propósito y Personas
La excelencia empresarial de hoy va mucho más allá de la sola eficiencia operativa. Los modelos modernos reflejan una comprensión de la empresa como un ente con impacto social y humano. En este sentido, un aspecto a considerar es el bienestar organizacional. La gestión de personas es un pilar central: los modelos de excelencia reconocen que el potencial y el bienestar de los trabajadores son catalizadores de los resultados.
La posibilidad de incorporar aspectos de bienestar y felicidad directamente en el marco de estos modelos es una vía para impactar positivamente en el desempeño general. Otro aspecto esencial es la responsabilidad social y la sostenibilidad. Hay una implicación directa en los proyectos de responsabilidad social, enmarcados en el respeto a los derechos humanos y la protección del medio ambiente. La excelencia se logra gestionando el impacto en el entorno de manera sostenible.
Un Ejemplo: el modelo EFQM y la Transformación
Entre los marcos de excelencia más influyentes en la actualidad, junto al Modelo Malcolm Baldrige de Estados Unidos, se destaca el Modelo Europeo EFQM (European Foundation for Quality Management). Actualizado permanentemente para responder a la era de la transformación digital, se ha consolidado como una herramienta ágil y resolutiva para la gestión del cambio.
El EFQM 2025 ha pasado a ser una herramienta para ayudar al cambio y la transformación, y se inspira en el Círculo de Oro de Simon Sinek, estructurando la gestión de la organización en tres bloques:
- WHY (Por qué): Es la dirección. Recoge el propósito de la organización, su visión, sus valores y direcciona su cultura. Define su camino.
- HOW (Cómo): Se ocupa de la ejecución de la estrategia mediante procesos y transformaciones que permiten la creación de valor sostenible.
- WHAT (Qué): Son los resultados logrados en relación con la dirección y la ejecución, incluyendo la percepción de los grupos de interés clave, como son los trabajadores y los clientes.
Para este modelo, alcanzar resultados sobresalientes requiere definir un propósito inspirador, crear una visión aspiracional, desarrollar una estrategia centrada en la creación de valor sostenible y construir una cultura ganadora.
El Vínculo con el Bienestar y los Resultados
Si bien el modelo EFQM promueve el desarrollo del potencial y el bienestar de los trabajadores como factores de éxito, su enfoque final está en los resultados. Aquí radica una de las mayores lecciones para el contexto actual: el bienestar es una palanca estratégica que se vincula directamente con los resultados organizacionales para lograr una excelencia sostenible.
Un Viaje más allá de la Excelencia
Como se puede apreciar con el ejemplo del modelo europeo descrito, los modelos de excelencia siguen vigentes y en desarrollo. En la actualidad, sirven como mapa de ruta que puede apoyar a las organizaciones que buscan sobresalir, trascender y ser sostenibles. Al fomentar la autoevaluación, la alineación estratégica, la responsabilidad social y, fundamentalmente, el bienestar de sus colaboradores, estos marcos no solo mejoran el desempeño, sino que también construyen empresas más resilientes, éticas y preparadas para el futuro.
Cuando los integrantes de una organización se perciben como parte de un todo, pueden conectar su propósito profesional y personal con el de la empresa. Entonces, el viaje hacia la excelencia se vuelve un círculo virtuoso en el cual el propósito inspira la acción, la acción genera resultados y los resultados permiten retroalimentar un propósito aún mayor.
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